Promover la igualdad de derechos para todos y defender los derechos humanos en el mundo entero.

Todos los miembros de nuestras sociedades puede ser autores de su propia vida y deben disfrutar de los mismos derechos humanos. Este es un valor fundamental de las democracias liberales, que se oponen a la discriminación. Luchamos para que a cada cual se le permita ser quien es, amar a quien quiera y vivir como prefiera, teniendo plenamente en cuenta que esas libertades han de defenderse mientras no infrinjan los derechos de los demás. 
Creemos profundamente en que los derechos de los miembros de grupos minoritarios de toda índole deben ocupar un lugar seguro y protegido en nuestra escala de valores y apoyamos en especial a quienes son vulnerables a la discriminación, ya sean miembros de minorías étnicas, personas con discapacidades visibles o invisibles, niños, ancianos o miembros del colectivo LGBT+. Las personas que profesan una religión, algún otro tipo de creencia espiritual o que son ateas o agnósticas, deben recibir igual protección para practicar sus creencias, siempre y cuando éstas se ejerzan en el marco de las leyes vigentes y del derecho constitucional. 

Fortalecer las instituciones democráticas, el Estado de derecho y la sociedad civil

Solo la democracia liberal puede garantizar la adecuada protección de las personas y de sus libertades. Con una democracia sólida, capaz de defenderse a sí misma, protegeremos activamente nuestros valores liberales y nuestras instituciones de quienes quieren socavarlas y destruirlas. 
La rendición de cuentas, la transparencia, la separación de poderes, la defensa del estado de derecho, la descentralización de la toma de decisiones y la colaboración de la sociedad civil, garantizan la participación más directa y el control del gobierno por parte de nosotros, los ciudadanos. Es preciso que en todas las esferas del gobierno, desde la local hasta la internacional, redoblemos los esfuerzos con el fin de combatir la corrupción, el fraude y los delitos de las organizaciones criminales, mejorando la calidad de la gobernanza en general.

En una sociedad civil libre y dinámica, la gente puede asociarse en diversos foros e intercambiar ideas, procurar intereses y actividades comunes, formular opiniones, coincidir o discrepar acerca de valores, asuntos espirituales y políticos, con independencia del Estado. Toda sociedad abierta y liberal debe rechazar los esfuerzos gubernamentales encaminados a usarla para sus propios fines o a suprimir a grupos legítimos de esa sociedad que no sean de su agrado. 

Defender la libertad de información, expresión y prensa, así como el derecho a la intimidad

Somos partidarios del acceso irrestricto de todos los ciudadanos a la información y de la libre circulación de ésta, así como de la libertad de expresión, sin trabas del estado y protegida por un marco jurídico que la fomente. 
Ante el aumento exponencial de la capacidad de recoger y almacenar información gracias a las nuevas tecnologías, estamos resueltos a velar por la creación y adopción de un marco jurídico que garantice la integridad de los datos personales, la intimidad en Internet y la protección frente a la vigilancia, así como el derecho a resarcimiento cuando los ciudadanos sufran violaciones de su intimidad o sean víctimas de la desinformación selectiva, cualquiera sea el medio de comunicación. 

Fomentar, ampliar y promover la educación

La prestación de servicios educativos de alta calidad, que no dependan de la extracción social o la situación económica del alumno, es la mejor garantía de la igualdad de oportunidades. La educación es un factor esencial del progreso humano y es fundamental para aportar respuestas a los problemas de Chile. Uno de los objetivos principales de Libres es trabajar en pro de la igualdad de acceso al sistema educativo, sin desmedro de que esta educación sea privada. Además, la educación aporta a la adquisición de competencias y capacidad de pensamiento crítico desde la primera infancia y a lo largo de la vida, lo que permite que las personas vivan con dignidad y en situación de prosperidad. 

El propósito consiste en lograr el mayor grado posible de autonomía, integración y competencia, para hacer frente a los retos de la digitalización, la mundialización y los avances tecnológicos, así como para establecer relaciones personales y sociales, basadas en la tolerancia y los derechos humanos. Estos fines sólo pueden alcanzarse si los más desfavorecidos, tanto desde el punto de vista económico como social, reciben apoyo adicional a fin de que puedan participar activamente en la sociedad y contribuir plenamente a las comunidades en las que viven.

Las libertades individuales y la diversidad de nuestras comunidades requieren una educación que sea también libre y diversa. Los liberales siempre luchamos para promover la libertad en la educación y garantizar la posibilidad de escoger la mejor enseñanza posible para ellos y para sus hijos. Queremos que cada persona, a lo largo de la vida, tenga acceso a una buena educación, cualesquiera sean su raza, nacionalidad, género, edad, orientación sexual, creencias religiosas, discapacidad u otra condición personal o social.

Mejorar el acceso de enfermos y personas con capacidades diferentes a los servicios de salud

A pesar de los considerables adelantos logrados en cuanto a la esperanza de vida y los indicadores de salud, en muchas regiones de Chile la gente carece de acceso a la atención médica y sanitaria. Este es un azote que debemos combatir por motivos humanitarios y, habida cuenta de que la buena salud es un requisito indispensable para alcanzar una educación mejor en cualquier edad, su ausencia constituye un obstáculo importante al desarrollo económico. Chile se enfrenta también al incremento de los casos de enfermedades mentales, lo que perjudica tanto al individuo como a su familia. Como tantas otras dolencias físicas y discapacidades, la enfermedad mental tiene repercusiones considerables en términos de costos médicos y pérdida de capacidad laboral. Chile debería convertir en aspiración esencial y objetivo primordial la tarea de mejorar los niveles de salud y el acceso a la atención sanitaria para todos. Las nuevas tecnologías aplicadas al cuidado de la salud y la telemedicina son herramientas importantes para lograrlo. 

Asegurar la sostenibilidad del crecimiento económico de Chile

El crecimiento económico sólo resulta beneficioso para todos en la medida en que sea sostenible e integrador a largo plazo y eleva los niveles de vida de todos los ciudadanos. El crecimiento no debe lograrse a expensas de las generaciones futuras ni beneficiar únicamente a algunas personas en determinadas partes del país. En Libres creemos que el crecimiento y el progreso deben ser sostenibles en términos medioambientales económicos y sociales. Esos tres atributos esenciales determinan su calidad. El progreso económico tampoco debe basarse en el endeudamiento excesivo y el despilfarro gubernamental, la evasión fiscal o la dominación agresiva de un grupo sobre otro. El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental que afronta la humanidad. Es esencial evitar un daño ecológico irreparable como consecuencia del efecto invernadero de las emisiones de gas, para lograr un progreso económico sostenible. Este objetivo exige un marco normativo internacional adecuado que permita la protección y el uso responsable de los bienes comunes de la humanidad. 

Promover el adelanto tecnológico y combatir los abusos

El crecimiento exponencial del conocimiento humano es la clave de la prosperidad mundial y el desarrollo sostenible. Los liberales creemos en el ilimitado potencial creativo del ser humano. El gobierno debe abonar el terreno para esta creatividad mediante la oferta de buenas condiciones para la creación por parte de la sociedad de civil de instituciones educativas, el apoyo a la investigación que se desarrolla en las universidades sin trabas burocráticas y la garantía de oportunidades empresariales, para convertir los inventos en innovaciones que amplíen el ámbito de los conocimientos humanos y generen mercados para nuevos productos y servicios. El cambio estructural que produce la innovación ha de recibir apoyo y ser gestionado por todos los sectores de la sociedad, a fin de reducir las desigualdades y crear nuevas oportunidades. 
Esto significa promover la educación para todas las edades y todas las fases de la vida. La rápida sucesión de descubrimientos científicos, la digitalización, la biotecnología, el trans-humanismo y la inteligencia artificial crearán enormes oportunidades y nuevos desafíos para la humanidad. Estos adelantos tecnológicos no deberían emplearse con fines bélicos o armamentísticos. Sus objetivos primordiales deberían ser la consecución de la seguridad alimentaria y el desarrollo y la difusión de las libertades. El gobierno, las empresas y la sociedad civil deberían definir nítidamente los abusos y prevenirlos mediante una supervisión diáfana, que no estorbe indebidamente la investigación y los hallazgos científicos, ni el desarrollo individual.

Apoyar el comercio y la inversión

Como muestra la historia, la circulación de bienes, servicios, capitales y personas a través de las fronteras nacionales contribuye en gran medida a la difusión de la prosperidad. Con un número cada vez mayor de países integrados en la economía mundializada, el comercio libre y justo y las inversiones transnacionales, constituyen instrumentos primordiales para mitigar la pobreza y promover la paz. No obstante, por el resurgimiento de posturas proteccionistas en diversos estados y regiones, algunos países se ven excluidos de los beneficios que puede aportar la liberalización de la economía mundial. Por consiguiente, es menester defender el mantenimiento y la ampliación de un régimen de comercio nacional abierto y eficaz, que garantice reglas equitativas para Chile y sus aliados. En el pasado, los acuerdos de libre comercio bilaterales o multilaterales de carácter limitado, han sido instrumentos eficaces para promover la integración comercial regional y las iniciativas conjuntas en materia de inversiones. Esos acuerdos deben fomentarse, siempre que respeten las normas de la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y se mantengan abiertos a nuevos tratados comerciales internacionales, como por ejemplo el TPP11.
Aunque reconocemos que el sistema de libre mercado no garantiza por sí solo una distribución justa de la riqueza, seguiremos luchando por facilitar el acceso equitativo a los mercados, la propiedad, el capital, la infraestructura, la salud y la educación. Si se fomenta la igualdad de oportunidades para todos, las personas gozarán de mayor autonomía, tanto para contribuir al crecimiento de Chile como para beneficiarse de él.

Respaldar la migración en orden

Las sociedades liberales están abiertas a la migración. La capacidad de desplazarse dentro y fuera del propio país, enriquece la libertad y las posibilidades de las personas en la consecución de su felicidad. La migración humana es un fenómeno natural y, como demuestra la historia, beneficiosa. Constituye un gran factor de enriquecimiento cultural para los países receptores. Los inmigrantes, a su vez, pueden contribuir a paliar la escasez de mano de obra y a incrementar la cultura y la diversidad en la sociedad de acogida, pero, por supuesto, su éxodo también puede empobrecer a las comunidades que abandonan. Puesto que, probablemente, la migración masiva causada por factores económicos, sociales, políticos o medioambientales aumentará en el futuro, es preciso entender y gestionar mejor esos movimientos de población. Los liberales demócratas aceptamos la idea de que, en determinados casos, puede ser necesario limitar el volumen y el ritmo de los movimientos demográficos, en función del tamaño y la capacidad de acogida del país receptor. Asimismo, será necesario adecuar los marcos jurídicos y las estructuras de apoyo con el fin de garantizar la correcta integración de migrantes y refugiados, de manera que puedan desarrollar al máximo su potencial y contribuir a enriquecer las sociedades de acogida en concordancia, a su vez, con sus legítimos deseos de acceder a nuevas oportunidades de crecimiento personal.

Fortalecer la paz y la cooperación internacional

Las sociedades globalizadas de hoy están interconectadas, interrelacionadas e integradas mediante la cooperación tecnológica, social y económica. No obstante, vuelven a surgir antiguos conflictos motivados por territorios, recursos, formas de gobierno, grupos étnicos, denominaciones religiosas e ideologías. Los liberales demócratas creemos que el mantenimiento o el desarrollo de relaciones pacíficas y respetuosas entre las comunidades, en lugar del uso ilícito y agresivo de la fuerza, sigue siendo la base de todo método civilizado de resolución de conflictos. Las relaciones entre Chile y el resto de países deben ceñirse al derecho, tal como éste se ha plasmado en los convenios y tratados internacionales. Es preciso fortalecer las instituciones, los tribunales y los mecanismos de arbitraje internacionales y como, además de la diplomacia, puede ser necesario el uso de la fuerza física para mantener la autoridad y las decisiones de esas instituciones internacionales, es esencial que todas las partes acaten los dictámenes y las decisiones y se adhieran a la fuerza de la ley, y no a la ley del más fuerte. 
En Libres aspiramos a vivir en un mundo de paz. Hace décadas recuperamos la democracia, después de un quiebre que dividió a Chile y nos sumió en la más larga dictadura de nuestra República, con el fin de forjar un estado liberal democrático, mediante la colaboración política en el marco de la legalidad liberal, así como a través de la creación de estructuras de cooperación internacional, tales como las Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods, los dispositivos de derecho internacional orientados por la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Alianza del Pacifico. Por la misma razón, aspiramos a actuar como catalizadores del desarme internacional y de pioneros en la reducción de armamento a escala mundial. 

Tenemos la firme convicción de que no hay otra vía para alcanzar la paz nacional, porque cuando los distintos sectores de la sociedad creen que los están humillando o que los tratan de manera injusta, o cuando su identidad individual o colectiva se encuentra gravemente amenazada, tienden a recurrir a la violencia. Cuando los grupos sociales están bajo la amenaza del genocidio, o cuando una tiranía ha suprimido de manera permanente los derechos humanos básicos de nuestra población sobre la que impera, nuestra democracia liberal tiene el deber de invocar la doctrina de la “obligación de proteger” a cualquier individuo que lo requiera.