¿Por qué ser Liberal en un Chile que parece cooptado por la izquierda extrema?

Tabla de Contenido

Por Cristián Hernández miembro del Comité Político de Libres

En un país como Chile, puede ser fácil sentir que la extrema izquierda se ha hecho cargo. Sin embargo, todavía hay muchas razones para ser liberal. Los liberales creen en la libertad individual, la igualdad y el respeto de todas las personas. También creen en el poder de la razón y la ciencia para mejorar nuestras vidas. En un país como Chile, estos valores son más importantes que nunca.

¿Qué creen los liberales en términos simples?

En Chile, a menudo se piensa que el liberalismo es sinónimo de libre mercado y política de derecha. Sin embargo, este no es siempre el caso. El liberalismo también puede referirse a una filosofía política que cree en los derechos individuales, el gobierno limitado y los mercados libres. En términos simples, los liberales creen en el derecho de un individuo a la vida, la libertad y la felicidad.

Los liberales también creen en un gobierno limitado y eficaz. Esto significa que piensan que el gobierno solo debería tener tanto poder como sea necesario para proteger los derechos individuales y la eficacia del uso de los recursos con los que cuenta para potenciar a quienes no tienen ventajas de igualdad. Creen que el gobierno no debe interferir en la vida de las personas ni tratar de controlarlas.

Finalmente, los liberales creen en los mercados libres. Esto significa que piensan que las personas deberían poder comprar y vender bienes y servicios libremente sin la interferencia del gobierno. Piensan que la competencia en el mercado conduce a precios más bajos y productos de mayor calidad para los consumidores. 

¿Qué es un mercado libre? 

En un mercado libre, las empresas y los individuos pueden producir y vender bienes y servicios sin la interferencia del gobierno. Los precios los determina la oferta y la demanda, no el gobierno.

Los mercados libres son eficientes porque permiten que las empresas respondan rápidamente a las demandas de los consumidores. También promueven la innovación y la competencia, lo que puede conducir a precios más bajos y productos de mayor calidad.

Sin embargo, los mercados libres también pueden ser inestables. Por ejemplo, si hay un aumento repentino en la demanda de un producto, es posible que las empresas no puedan mantenerse al día con la demanda, lo que genera escasez. 

La situación política en Chile 

Chile es un país que históricamente se ha caracterizado por su estabilidad política. Sin embargo, en los últimos años, el país se ha enfrentado a un aumento del malestar social y la polarización política. La principal fuente de tensión ha sido la creciente desigualdad en la sociedad chilena.

En respuesta a las protestas sociales que comenzaron en 2019, el gobierno chileno promulgó una serie de reformas destinadas a reducir la desigualdad y mejorar el bienestar social. Sin embargo, estas reformas han encontrado resistencia por parte de sectores conservadores de la sociedad.

La situación política en Chile es compleja y fluida. El país enfrenta importantes desafíos en materia de desigualdad y justicia social. Sin embargo, también tiene una fuerte tradición democrática y un compromiso con los derechos humanos. 

El ascenso de la extrema izquierda

En los últimos años, Chile ha visto un aumento en el apoyo a la extrema izquierda. Esto se debe en parte a los altos niveles de desigualdad del país y al fracaso de las políticas neoliberales para abordar este problema. La extrema izquierda ofrece una alternativa radical al statu quo, y su popularidad va en aumento.

Chile es uno de los países más desiguales del mundo, con un coeficiente de Gini de 0,50. Esto significa que el 20% más rico de los chilenos gana el 50% de los ingresos del país, mientras que el 20% más pobre gana sólo el 5%. Este nivel de desigualdad es inaceptable, y no es de extrañar que la gente esté recurriendo a la extrema izquierda en busca de respuestas.

La extrema izquierda ofrece una alternativa radical al neoliberalismo (aunque desde nuestra perspectiva es más corporativismo), que no ha cumplido sus promesas. El corporativismo solo ha aumentado la desigualdad y la pobreza, y no ha hecho nada para abordar los problemas sociales de Chile. 

¿Chile es un país donde exista libre mercado o es un corporativismo? 

Chile es un país con una economía de libre mercado, lo que significa que el gobierno no interfiere con la empresa privada y los empresarios son libres de fijar precios y producir bienes y servicios como mejor les parezca. Este sistema ha ayudado a Chile a convertirse en uno de los países más prósperos de América Latina, con un PIB per cápita superior al de muchos países desarrollados.

Sin embargo, algunos han argumentado que Chile se fue alejando de un sistema de libre mercado hacia el corporativismo, donde las empresas y el gobierno trabajan juntos para proteger los intereses de ellos mismos (no es casualidad que la Ley de Pesca, La Colusión de Pollos y Papel Higiénicos hayan existido). Esta tendencia se ha visto en los últimos 20 años, con el gobierno aprobando leyes para rescatar a empresas en quiebra y otorgando privilegios especiales a ciertas industrias.

En general, Chile todavía tiene un sólido sistema de libre mercado, pero hay señales de que el corporativismo lo ha ido erosionando lentamente. Esto se ha traducido que dejamos de crecer a tasa sobre 5%, generándose un estancamiento económico en los últimos 15 años hasta que entramos a un crecimiento proyectado de 0% para 2023, porque a contrario de lo que ha repetido como mantra la extrema izquierda, Chile se fue alejando del Liberalismo, para irse a un corporativismo, donde unos pocos concentran lo mucho. 

¿Qué significa ser liberal en Chile? 

Esta pregunta ha estado en la mente de muchos chilenos en los últimos años, ya que el país parece estar cada vez más cooptado por la extrema izquierda. Para algunos, ser liberal significa ser de mente abierta y tolerante con los diferentes puntos de vista. También significa creer en el poder de la libertad individual y los mercados libres. Para otros, ser liberal significa simplemente oponerse a las políticas de derecha del gobierno chileno. Cualquiera que sea su definición, no hay duda de que el liberalismo está hoy amenazado en Chile. 

Hoy ser liberal es ser rebelde a una forma de ver las cosas donde, el otro es anulado políticamente, socialmente. Donde las funas y los ataques son a las personas y no a las ideas.

Ser liberal es rebelarse frente al Statu Quo, pero también rebelarse a formulas comprobadas que no funcionan (totalitarismo de izquierda y derecha).

Ser liberal es creer fehacientemente el proyecto individual de cada ser humano, respetar las diferencias y saber que hay algo más intrísico que nos une como personas, independiente de la raza, sexo, credo, religión, edad, creencia.

Para mí es la rebeldía del levantarse contra cualquier pensamiento que implique un tribalismo identitario, donde no mire a la persona, y tengas que estar coartado a pensar de la forma que la tribu piensa. 

En un país que parece cooptado por la extrema izquierda, me encuentro liberal. ¿Por qué? Porque para mí es la rebeldía de levantarse contra cualquier pensamiento que implique un tribalismo identitario, donde uno contra nosotros contra ellos. Es más bien un abrazo del individuo y su agencia; es una creencia de que estamos todos juntos en esto y que, en última instancia, todos somos seres humanos ante todo.

El liberalismo también cree en el progreso. Que siempre podemos hacerlo mejor y que debemos luchar por una sociedad más justa y equitativa. Esto no significa que ignoremos los problemas del presente, sino que tengamos fe en nuestra capacidad para superarlos a través de la razón, el diálogo y el compromiso compartido por mejorar la condición humana.

En última instancia, soy liberal porque creo en la libertad. 

Los beneficios de ser liberal

En un país que parece ser cooptado por la extrema izquierda, puede parecer contradictorio abogar por el liberalismo. Sin embargo, hay buenas razones para hacerlo. El liberalismo está asociado con una serie de beneficios, que incluyen la libertad individual, el libre comercio y la inmigración abierta.

La libertad individual es quizás el valor más importante del liberalismo. Los liberales creen que cada persona tiene derecho a vivir su vida como mejor le parezca, siempre que no infrinja los derechos de los demás. Esto incluye el derecho a la expresión, la religión y la propiedad. El libre comercio es otro valor liberal clave. Los liberales creen que el comercio debe basarse en acuerdos voluntarios entre las partes y no estar obstaculizado por aranceles u otras restricciones. Finalmente, los liberales también creen en la inmigración abierta. Piensan que las personas deberían tener la libertad de moverse a través de las fronteras para encontrar trabajo o mejorar su nivel de vida. 

Ser Liberal es el camino que Creemos en Libres

En un país como Chile, que parece estar controlado por la extrema izquierda, puede parecer extraño abogar por el liberalismo. Sin embargo, hay varias razones por las que el liberalismo sigue siendo la mejor opción para Chile. En primer lugar, el liberalismo defiende los derechos individuales de los ciudadanos, que a menudo son pisoteados por regímenes de izquierda. Además, el liberalismo promueve la libertad económica y el libre comercio, lo que puede ayudar a impulsar la economía chilena. Finalmente, el liberalismo es un sistema probado que ha tenido éxito en muchos otros países del mundo.

Autor de la Columna

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Liberal integral porque defenderá todas las libertades: la libertad política, la libertad económica, el liberalismo internacional y las libertades individuales incorporando los llamados “temas valóricos”.

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FORTALECER

la paz y la cooperación internacional

Las sociedades globalizadas de hoy están interconectadas, interrelacionadas e integradas mediante la cooperación tecnológica, social y económica. No obstante, vuelven a surgir antiguos conflictos motivados por territorios, recursos, formas de gobierno, grupos étnicos, denominaciones religiosas e ideologías. Los liberales demócratas creemos que el mantenimiento o el desarrollo de relaciones pacíficas y respetuosas entre las comunidades, en lugar del uso ilícito y agresivo de la fuerza, sigue siendo la base de todo método civilizado de resolución de conflictos. Las relaciones entre Chile y el resto de países deben ceñirse al derecho, tal como éste se ha plasmado en los convenios y tratados internacionales. Es preciso fortalecer las instituciones, los tribunales y los mecanismos de arbitraje internacionales y como, además de la diplomacia, puede ser necesario el uso de la fuerza física para mantener la autoridad y las decisiones de esas instituciones internacionales, es esencial que todas las partes acaten los dictámenes y las decisiones y se adhieran a la fuerza de la ley, y no a la ley del más fuerte. En Libres aspiramos a vivir en un mundo de paz. Hace décadas recuperamos la democracia después de un quiebre que dividió a Chile y nos sumió en la más larga dictadura de nuestra República, con el fin de forjar un Estado liberal democrático, mediante la colaboración política en el marco de la legal liberal, así como a través de la creación de estructuras de cooperación internacional, tales como las Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods, los dispositivos de derecho internacional orientados por la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Alianza del Pacifico. Por la misma razón, aspiramos a actuar de catalizadores del desarme internacional y de pioneros en la reducción de armamento a escala mundial, eso ayuda a Chile a alcanzar una sociedad más libre y pacífica. Sabemos que los procesos de paz y el desarrollo comunitario deben abarcar a todos los grupos sociales. Tenemos la firme convicción de que no hay otra vía para alcanzar la paz nacional, porque cuando los distintos sectores de la sociedad creen que los están humillando o que los tratan de manera injusta, o cuando su identidad individual o colectiva se encuentra gravemente amenazada, tienden a recurrir a la violencia. Y cuando los grupos sociales están bajo la amenaza del genocidio, o cuando una tiranía ha suprimido de manera permanente los derechos humanos básicos de nuestra población sobre la que impera, nuestra democracia liberal tiene el deber de invocar la doctrina de la “obligación de proteger” a cualquier individuo que lo requiera.

RESPALDAR

la migración en orden

Las sociedades liberales están abiertas a la migración. La capacidad de desplazarse dentro del país y en el ámbito internacional aumenta la libertad y las posibilidades de las personas en la consecución de su felicidad. La migración humana es un fenómeno natural y, como demuestra la historia, beneficiosa. Constituye un gran factor de enriquecimiento cultural para los países receptores. Los inmigrantes, a su vez, pueden contribuir a paliar la escasez de mano de obra y a incrementar la cultura y la diversidad en la sociedad de acogida, pero, por supuesto, su éxodo también puede empobrecer a las comunidades que abandonan. Puesto que, probablemente, la migración masiva causada por factores económicos, sociales, políticos o medioambientales aumentará en el futuro, es preciso entender y gestionar mejor esos movimientos de población. Los liberales demócratas aceptamos la idea de que, en determinados casos, puede ser necesario limitar el volumen y el ritmo de los movimientos demográficos, en función del tamaño y la capacidad de acogida del país receptor. Asimismo, será necesario adecuar los marcos jurídicos y las estructuras de apoyo con el fin de garantizar la correcta integración de migrantes y refugiados, de manera que puedan desarrollar al máximo su potencial y contribuir a enriquecer las sociedades de acogida en concordancia, a su vez, con sus legítimos deseos de acceder a nuevas oportunidades de crecimiento personal.

APOYAR

el comercio y la inversión

Como muestra la historia, la circulación de bienes, servicios, capitales y personas a través de las fronteras nacionales contribuye en gran medida a la difusión de la prosperidad. Con un número cada vez mayor de países integrados en la economía mundializada, el comercio libre y justo, así como las inversiones transnacionales, constituyen instrumentos primordiales para mitigar la pobreza y promover la paz. No obstante, el resurgimiento de las posturas proteccionistas en diversos Estados y regiones, algunos países se ven excluidos de los beneficios que puede aportar la liberalización de la economía mundial. Por consiguiente, es menester defender el mantenimiento y la ampliación de un régimen de comercio nacional abierto y eficaz, que garantice reglas equitativas para Chile y sus aliados. En el pasado, los acuerdos de libre comercio bilaterales o multilaterales de carácter limitado han sido instrumentos eficaces para promover la integración comercial regional y las iniciativas conjuntas en materia de inversiones. Esos acuerdos deben fomentarse, siempre que respeten las normas de la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y se mantengan abiertos a nuevos tratados comerciales internacionales, como por ejemplo el TPP11. La resistencia al proteccionismo económico sigue siendo un compromiso fundamental de los liberales demócratas, porque tenemos la obligación de velar por que el mayor número posible de personas se beneficie de la liberalización de la economía. A largo plazo, es la única manera de mantener una sociedad liberal y abierta. Aunque reconocemos que el sistema de libre mercado no garantiza por sí solo una distribución justa de la riqueza, seguiremos luchando por facilitar el acceso equitativo a los mercados, la propiedad, el capital, la infraestructura, la salud y la educación. Si se fomenta la igualdad de oportunidades para todos, las personas gozarán de mayor autonomía, tanto para contribuir al crecimiento de Chile como para beneficiarse de él, se reducirán las desigualdades sociales y los mercados funcionarán para todos.

PROMOVER

el adelanto tecnológico y combatir los abusos

El crecimiento exponencial del conocimiento humano es la clave de la prosperidad mundial y el desarrollo sostenible. Los liberales creemos en el ilimitado potencial creativo del ser humano. El gobierno debe abonar el terreno para esta creatividad mediante la oferta de buenas condiciones para la creación por parte de la sociedad de civil de instituciones educativas, el apoyo a la investigación que se desarrolla en las universidades sin trabas burocráticas y la garantía de oportunidades empresariales, para convertir los inventos en innovaciones que amplíen el ámbito de los conocimientos humanos y generen mercados para nuevos productos y servicios. El cambio estructural que produce la innovación ha de recibir apoyo y ser gestionado por todos los sectores de la sociedad, a fin de reducir las desigualdades y crear nuevas oportunidades, y esto significa educación para todas las edades y todas las fases de la vida. La rápida sucesión de descubrimientos científicos, la digitalización, la biotecnología, el trans-humanismo y la inteligencia artificial crearán enormes oportunidades y nuevos desafíos para la humanidad. Estos adelantos tecnológicos no deberían emplearse con fines bélicos o armamentísticos. Sus objetivos primordiales deberían ser la consecución de la seguridad alimentaria y el desarrollo y la difusión de las libertades. El gobierno, las empresas y la sociedad civil deberían definir nítidamente los abusos y prevenirlos mediante una supervisión diáfana – que no estorbe indebidamente la investigación y los hallazgos científicos- y el desarrollo individual.

ASEGURAR

la sostenibilidad del crecimiento económico de Chile

El crecimiento económico sólo resulta beneficioso para todos en la medida en que es sostenible e integrador a largo plazo y eleva los niveles de vida de todos los ciudadanos. El crecimiento no debe lograrse a expensas de las generaciones futuras ni beneficiar únicamente a algunas personas en determinadas partes del país, en detrimento de otras. En Libres creemos que el crecimiento y el progreso económicos deben ser sostenibles en términos medioambientales, económicos y sociales. Esos tres atributos esenciales determinan la calidad del crecimiento. El progreso económico no debe basarse en el deterioro del medio ambiente ni a escala regional, ni nacional, como tampoco en el endeudamiento excesivo y el despilfarro gubernamental, la evasión fiscal o la dominación agresiva de un grupo sobre otro. El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental que afronta la humanidad. Sus consecuencias ponen en peligro la libertad y la prosperidad de muchas generaciones venideras. Por consiguiente, los liberales creemos que la riqueza ha de crearse respetando los límites de un planeta de recursos finitos y aplicando el principio de precaución. Es esencial evitar un daño ecológico irreparable y un cambio climático desastroso como consecuencia del efecto invernadero de las emisiones de gas, para lograr un progreso económico sostenible. Este objetivo exige un marco normativo internacional adecuado que permita la protección y el uso responsable de los bienes comunes de la humanidad. Debemos reconocer que esta tarea presenta a la vez grandes oportunidades y costos significativos, aceptando que nos resultan mucho más difíciles de afrontar para nuestro país, que aun esta en vía de desarrollo. Lo que significa que, tanto por motivos económicos como morales, nuestro país necesita cambios graduales para adaptarse a modalidades de desarrollo más sostenibles. Asimismo, los liberales apoyamos la creación de marcos normativos que fomenten la responsabilidad fiscal, de modo que el gobierno no tenga que apoyarse en las generaciones futuras para sufragar el costo del crecimiento de hoy y no puedan deteriorar la democracia mediante un exceso de gasto público basado en el endeudamiento. Libres apoya los marcos jurídicos locales, nacionales, regionales e internacionales que eviten la explotación de unos individuos y grupos por otros y prevengan el surgimiento de monopolios por parte del Estado.

MEJORAR

el acceso de enfermos y personas con capacidades diferentes a los servicios de salud

A pesar de los considerables adelantos logrados en cuanto a la esperanza de vida y los indicadores de salud, en muchas regiones de Chile la gente carece de acceso a la atención médica y sanitaria. Este es un azote que debemos combatir por motivos humanitarios y, habida cuenta de que la buena salud es un requisito indispensable para alcanzar una educación mejor en cualquier edad, su ausencia constituye un obstáculo importante al desarrollo económico. Chile se enfrenta también al incremento de los casos de enfermedades mentales, lo que perjudica tanto al individuo como a su familia. Como tantas otras dolencias físicas y discapacidades, la enfermedad mental tiene repercusiones considerables en términos de costos médicos y pérdida de capacidad laboral. Chile deberían convertir en aspiración esencial y objetivo primordial la tarea de mejorar los niveles de salud y el acceso a la atención sanitaria para todos. Las nuevas tecnologías aplicadas al cuidado de la salud y la telemedicina son herramientas importantes para lograrlo. Pero en estos tiempos de rápidas transformaciones tecnológicas, no debemos olvidar que numerosas personas to- davía carecen de accesos básicos tecnológicos para ello. Estos elementos son prioridades de primer orden que deberían estar al alcance de todos, y no sólo el acceso, la protección y el uso de los recursos naturales y ecosistemas debería ser sostenible ahora y con miras al futuro.

FOMENTAR

ampliar y promover la educación

La prestación de servicios educativos de gran calidad, que no dependan de la extracción social o la situación económica del alumno, es la mejor garantía de la igualdad de oportunidades. La educación es un factor esencial del progreso humano y es fundamental para aportar respuestas a los problemas de Chile. Uno de los objetivos principales de Libres es trabajar en pro de la igualdad de acceso al sistema educativo, sin desmedro de que esta educación sea privada, además la educación aporta a la adquisición de competencias y capacidad de pensamiento crítico desde la primera infancia y a lo largo de la vida, lo que permite que las personas vivan con dignidad y en situación de prosperidad. Los ciudadanos deben disponer de autonomía y ser capaces de convivir respetuosamente con sus pares y esto exige una educación que promueva la tolerancia, los derechos humanos y el respeto de las diversas opiniones. El acceso equitativo a la enseñanza también es necesario para que los niños, adolescentes, adultos y ancianos puedan sacar el máximo partido a sus capacidades, independientemente de su origen familiar. El propósito consiste en lograr el mayor grado posible de autonomía, integración y competencia, para hacer frente a los retos de la digitalización, la mundialización y los avances tecnológicos, así como para establecer relaciones personales y sociales. Estos fines sólo pueden alcanzarse si los más desfavorecidos, tanto desde el punto de vista económico como el social, reciben apoyo adicional, a fin de que puedan participar activamente en la sociedad y contribuir plenamente a las comunidades en las que viven. Las libertades individuales y la diversidad de nuestras comunidades requieren una educación que sea también libre y diversa. Los liberales siempre luchamos para promover la libertad en la educación, con miras a aumentar la autonomía de las personas al garantizar su capacidad de escoger la mejor enseñanza posible para ellos y para sus hijos. Queremos que cada persona, a lo largo de la vida, tenga acceso a una buena educación, cualesquiera sean su raza, nacionalidad, género, edad, orientación sexual, creencias religiosas, discapacidad u otra condición personal o social.

DEFENDER

la libertad de información, expresión y prensa, así como el derecho a la intimidad

La libertad de expresión es fundamental para la democracia liberal. Nosotros somos partidarios del acceso irrestricto de todos los ciudadanos a la información y de la libre circulación de ésta, así como de la libertad de expresión, sin trabas del Estado y protegida por un marco jurídico que fomente la libertad. Ante el aumento exponencial de la capacidad de recoger y almacenar información, gracias a las nuevas tecnologías, estamos resueltos a velar por la creación y adopción de un marco jurídico que garantice la integridad de los datos personales, la intimidad en Internet y la protección frente a la vigilancia, así como el derecho a resarcimiento cuando los ciudadanos sufran violaciones de su intimidad o sean víctimas de la desinformación selectiva, cualquiera que sea el medio de comunicación. Con miras a proporcionar a los medios y al público en general la capacidad de controlar a las autoridades gubernamentales, es esencial garantizar el acceso a la información relativa a los asuntos públicos y las instituciones democráticas en todas las esferas. Los liberales demócratas creemos que esas prerrogativas y salvaguardas individuales son pilares fundamentales de toda sociedad libre, edificada sobre las libertades de opinión y reunión.

FORTALECER

las instituciones democráticas, el Estado de derecho y la sociedad civil

Sólo nuestra democracia liberal puede garantizar la adecuada protección de las personas y de sus libertades, pero no debemos permitir que quienes se oponen a esas mismas libertades puedan hacer un uso abusivo de ellas. Con una democracia sólida, capaz de defenderse a sí misma, protegeremos activamente nuestros valores liberales y nuestras instituciones democráticas contra quienes quieren socavarlas y destruirlas. Como forma de gobierno, defendemos la democracia ya que permite que los ciudadanos exijan responsabilidades a quienes ejercen el poder. A su vez, la rendición de cuentas es esencial para lograr un mejor gobierno, al igual que la transparencia y la descentralización suficiente de la toma de decisiones, que garantizan la participación más directa y el control del gobierno por parte de nosotros los ciudadanos. Muchas veces hemos padecido en nuestra historia de la grave y nefasta incompetencia profesional de quienes ejercen labores de gobierno. Esta mala calidad de la gobernanza suele estar vinculada a la corrupción, que es uno de los elementos más destructivos de la vida comunitaria. Es preciso, entonces que, en todas las esferas del gobierno, desde la local hasta la internacional, redoblemos los esfuerzos con el fin de combatir la corrupción, el fraude y los delitos de las organizaciones criminales, y que mejoremos la calidad de la gobernanza en general, mediante la aplicación de nuestros principios liberales de rendición de cuentas, transparencia, separación de poderes, descentralización de la toma de decisiones y respeto por el Estado de derecho y el dinamismo de la sociedad civil. Las personas libres constituyen la base de toda democracia liberal y un diálogo franco entre los ciudadanos, en el que se atiendan y sopesen todos los argumentos, permite alcanzar soluciones mejores y más duraderas para todos. En una sociedad civil libre y dinámica, la gente puede asociarse en diversos foros e intercambiar ideas, procurar intereses y actividades comunes, formular opiniones, coincidir o discrepar acerca de valores, asuntos espirituales y políticos, con independencia del Estado. Toda sociedad abierta y liberal debe rechazar los esfuerzos gubernamentales encaminados a usarla para sus propios fines o a suprimir a grupos legítimos de esa sociedad que no sean de su agrado. En vez de eso, el gobierno debería alentar un diálogo dinámico entre los agentes de la sociedad civil y las autoridades pertinentes, con el fin de ampliar la capacidad de integración de la sociedad. Las religiones y otras creencias tienen su lugar natural en la sociedad civil, pero los liberales demócratas preconizamos la separación entre los cultos organizados y el Estado, a fin de evitar la centralización del poder y preservar la diversidad de nuestras comunidades.

PROMOVER

la igualdad de derechos para todos y defender los derechos humanos en el mundo entero

Todo miembro de nuestras sociedades puede ser autor de su propia vida y debe disfrutar de los mismos derechos humanos. Este es un valor fundamental de las democracias liberales, que defienden la libertad individual y el Estado de derecho, y se oponen a la discriminación. Apoyamos y promovemos estos derechos, tanto en nuestros países de origen como en los demás. Luchamos por que a cada cual se le permita ser quien es, amar a quien quiera y vivir como prefiera, teniendo plenamente en cuenta que esas libertades han de defenderse mientras no infrinjan los derechos de los demás. Creemos profundamente en que los derechos de los miembros de grupos minoritarios de toda índole deben ocupar un lugar seguro y protegido en nuestra escala de valores y apoyamos en especial a quienes son vulnerables a la discriminación, ya sean miembros de minorías étnicas, personas con discapacidades visibles o invisibles, niños, ancianos y miembros del colectivo LGBT+ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, de género no binario e intersexuales, poliamoros, entre otros). Las personas que profesan una religión, algún otro tipo de creencia espiritual o que son ateas o agnósticas, deben recibir igual protección para practicar sus creencias, siempre y cuando éstas se ejerzan en el marco de las leyes vigentes y del derecho constitucional. Aunque en el siglo XX se alcanzaron considerables cotas de progreso en lo tocante a la igualdad de género, las mujeres que representan más de la mitad de la población mundial, aún persisten desigualdades en esta esfera, tanto en desmedro de las mujeres como de los hombres, en particular la distribución desigual de la propiedad, tuición de los hijos y la representación política, así como el uso generalizado de la violencia en la pareja y la denegación de los derechos sexuales y reproductivos. En algunas causas estas desigualdades figuran incluso en las leyes, que refriegan distinciones sexistas en la propiedad, el cuerpo, la educación y al ejercicio de la libertad personal. Por consiguiente, lucharemos con ímpetu por los derechos de la mujer y el hombre, por igual. De esta manera, hacemos nuestras las luchas del Feminismo Liberal, la ampliación de libertades y oportunidades para las mujeres y cualquier diversidad de género sexual, pero nos declaramos férreos detractores de las vertientes colectivistas y socialistas del feminismo que utilizan la lucha de las mujeres para su agenda ideológica en abierta contradicción con los pilares liberales de respeto irrestricto a la autonomía del individuo así como la sujeción de éste al Estado de Derecho y sus respectivos pilares fundacionales. En este sentido, entendemos que el feminismo radical, que pretende revivir el conservadurismo moral, sustentado en un colectivismo contrario a la libertad de expresión, es un enemigo directo de la libertad de las mujeres. Las mujeres como individuos libres y soberanos, son esenciales en las conquistas de la libertad durante estos siglos y reconocemos su aporte, como también del feminismo de primera, segunda ola y lo que esperamos sea una quinta ola enfocada en el Xenofeminismo. Un Estado democrático tiene el deber de velar para que todos puedan ejercer su libertad en condiciones seguras y que quienes violen los derechos humanos y restrinjan las libertades encuentren la oposición debida y reciban un tratamiento eficaz. Estas medidas exigen inversiones públicas adecuadas en materia de seguridad y vigilancia. Cuando otro Estado viole esos derechos humanos, Chile debe acoger a los refugiados que huyan de esas violaciones, tal como quedó consagrado en la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados. Para nosotros, resulta evidente que la responsabilidad de asilo corresponde a la comunidad internacional en su conjunto y Chile debe tener un papel relevante en ella. Al mismo tiempo, Chile debe reconocer su responsabilidad en lo tocante a ayudar a definir y combatir las causas profundas de la emigración, ya sean las condiciones económicas, la situación política o los conflictos violentos en otros países, y esperamos que el resto de naciones solidaricen con nosotros cuando una situación natural o social nos afecte a nosotros.

NUESTRA RESPUESTA

Igualdad de oportunidades de progreso para todos

La mejor respuesta a estos desafíos consiste en promover la igualdad de oportunidades para todos, fortalecer las instituciones liberales y el Estado de derecho en el mundo entero, fomentar la educación en general y en particular la formación cívica, la atención sanitaria, el comercio libre y justo y las oportunidades sostenibles para cada ser humano, así como cultivar la responsabilidad en todos los países. Los liberales creemos en el progreso humano basado en nuevos conocimientos, adquiridos y aplicados a escala local mediante la deliberación, la colaboración y el aprendizaje, en los ámbitos de la democracia, la educación y la investigación, la economía de mercado y la sociedad civil. La fortaleza de Libres es estar sustentado en el liberalismo y su innata flexibilidad para adaptarse a los cambios de contexto y poder así enfrentarse a los nuevos problemas, a medida que estos han ido surgiendo. Libres aprovecha el ingenio y la creatividad humana, en lugar de aferrarse a la sabiduría tradicional recibida del pasado. Con este ánimo, los principales desafíos que los liberales afrontamos consisten en lograr que el progreso humano sea lo más dinámico posible, velar por que llegue a ser más equitativo, abarcador e integrador para todos, ayudar a que las personas acepten la complejidad de mundo contemporáneo y se fortalezcan con la constatación de que sus identidades son complejas y polifacéticas, y lograr que el progreso de Chile sea sostenible, de manera que tanto las generaciones actuales como las futuras puedan aprovechar plenamente sus beneficios. En Libres reconocemos que los derechos humanos son individuales, no colectivos. Habida cuenta de la diversidad natural de aspiraciones, caracteres y talentos de los seres humanos, así como de sus convicciones y creencias religiosas, la búsqueda de la felicidad ha sido y sigue siendo un empeño básicamente individual. Se trata de la libertad que uno puede ejercer para vivir la vida que considera valiosa, sin limitar la libertad de los demás. Eso no significa que el liberalismo se agote en el individualismo. La comunidad también es importante. Para nosotros, esto atañe a la libertad –la libertad de la persona-, pero es también cuestión de liberalidad, de generosidad de espíritu hacia el prójimo voluntariamente, no sólo para nuestros amigos y familiares más allegados, sino para toda Chile. Como liberales, adoptamos instituciones y medidas políticas que generan el máximo de oportunidades para todas las personas, tanto en el presente como en el futuro. Debemos superar las rígidas barreras sociales existentes en nuestras sociedades. Los gobiernos del mundo entero pueden y deben crear instituciones y aplicar políticas que sean más integradoras y han de esforzarse por dotar de autonomía a sus ciudadanos en un contexto de libertad.

NUESTRO DESAFÍO

Nuevas amenazas a la libertad

Hasta el inicio del siglo XXI, presenciamos la génesis de una era liberal en Chile. Desde entonces, el creciente consenso liberal vigente en el país ha sido objeto de ataques procedentes de diversos horizontes. Una ola de autoritarismos y populismo, amenaza con socavar y deshacer los logros alcanzados por nuestro ideario liberal. Estas tendencias antiliberales se nutren a menudo de la falsa idea de que el aumento de la desigualdad de poder impide que el contrato social liberal proporcione oportunidades equitativas a los más desfavorecidos. También se ponen en tela de juicio la capacidad y eficacia de las instituciones del Chile actual para afrontar los desafíos del cambio climático, el crecimiento demográfico del planeta y el aumento de las migraciones relacionados. Muchas personas se sienten amenazadas por la creciente heterogeneidad que se observa en numerosas sociedades y responden exagerando el apego a lo que consideran la esencia de su identidad e incitando la desconfianza y la hostilidad hacia quienes consideran diferentes. Al mismo tiempo, mucha gente considera que el liberalismo en sus distintas vertientes es sólo una excusa de algunos para ejercer el egoísmo económico y la falta de responsabilidad. Estas tendencias constituyen un problema para el liberalismo, ya que fomentan la creación de normas e instituciones antiliberales y amenazan con dividir al mundo en facciones beligerantes, frenando el progreso de todos.

DERECHOS HUMANOS

Toda persona es única, individual, dotada de razón, conciencia moral y voluntad propias e inalienables. En sí mismo, cada individuo es un fin. En absoluto, un medio. Por lo mismo, la instrumentalización de la vida humana es condenable. La auto posesión del cuerpo y mente, así como la autodeterminación de la voluntad hacen al individuo un sujeto intrínsecamente ético y libre de tomar decisiones que le competan exclusivamente. El paternalismo y el colectivismo desde cualquier institución atentan contra este principio, diluyendo la vida humana y desintegrando por tanto su voluntad. En consecuencia, creemos que todos los individuos deben establecer su camino de vida en función de sus propias circunstancias y decisiones. De la misma manera, derecho a vivir de la manera que elijan, siempre y cuando eso no implique coartar la libertad de otro individuo, violando sus derechos fundamentales o transgrediendo el marco de acción de aquellos. Suscribimos completamente y hacemos nuestro el artículo segundo de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789. En este articulado se definen los derechos naturales e imprescriptibles del hombre como la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

NUESTRO IDEARIO

Progreso de Chile en una era libre

La libertad de cada ser humano constituye un principio esencial para lograr el progreso de todos y todas, alcanzando un mundo mejor. En su condición de movimiento de ámbito mundial, en Libres creemos firmemente en que la razón humana es la base del progreso hacia ese mundo mejor. Cada uno de nosotros es diferente y, por eso, acogemos y cultivamos esta diversidad propia de los miembros de nuestro país. Consideramos que las personas son agentes de sus propias vidas. La sociedad es la esfera en la que esos autores se reúnen, intercambian ideas y opiniones, aprenden unos de otros y llegan a entenderse, pese a todas las diferencias de intereses. La sociedad es el ámbito en el que las personas se desarrollan. Nuestra propia personalidad se forja en las relaciones sociales. Un conjunto amplio de derechos, libertades y responsabilidades propicia el pluralismo de ideas, creencias y de entornos de procedencia que alimentan la riqueza de la diferencia, sin distinción de género, raza, edad, orientación sexual, credo religioso, discapacidad o cualquier otra condición personal o social. Una sociedad liberal no se basa únicamente en los derechos humanos, sino también en las relaciones humanas. Nos hemos propuesto proteger los valores que inspiran la República de Chile, los cuales funcionan al amparo del Estado de derecho, y fomentan la igualdad de oportunidades para todos. Ninguna sociedad puede ser libre si carece de libertad de expresión, reunión y asociación. Queremos, para ello, instituciones que sean democráticas, rindan cuentas y tengan capacidad de actuación y que proporcionen iguales derechos y libertades para las personas. En esas condiciones, la creatividad personal puede florecer e impulsar el progreso humano hacia una sociedad mundial pacífica, próspera y abierta. En términos económicos, sociales y medioambientales, esta sociedad mundial debe ser sostenible, tanto en el presente como a largo plazo. Esta sostenibilidad exige la gestión integrada y sostenible de los recursos naturales y los ecosistemas.